El sol desespera con sus impertinentes rayos ¿qué horas serán? Los niños nada saben de las horas.
Dos pequeños vagabundos caminan por los áridos y extensos potreros, donde
hieren impunes las espinas de Ishcanal
Uno de ellos se llama Neto y es bastante fanfarrón, aún no ha aprendido a
decir la “R”
<<suban al gato ariba y le ponen aroz para que no se baje>>
El otro niño solo piensa en vagabundear; si Tom Sawyer y Huck Finn
hubieran de pronto reencarnado, bien podrían ser ellos.
De momento miran maravillados un esqueleto de armadillo y toman las
vertebras de la columna imaginando que son las naves de la recién estrenada
película de Star Wars
No hace mucho, en la mañana enterraron un tesoro pirata, usando como
cofre una vieja lámpara de metal de esas que tiene un elefantito en la tapa. su
gran tesoro se compone de piedras de colores que recogieron en la quebrada
después de la última crecida; vidrios pulidos por la corriente y algunas
monedas de baja denominación que al día siguiente van a desenterrar para
comprar caramelos en la única tienda del cantón.
En memoria de mi amigo de la infancia y de toda la vida.
𝑬𝒓𝒏𝒆𝒔𝒕𝒐 𝒁𝒆𝒍𝒂𝒚𝒂 𝑽𝒊𝒍𝒍𝒂𝒕𝒐𝒓𝒐.
Memorias (séptimo cuadro)

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