En otra vida se amaron con locura.
Hasta
que un día la calle puso al uno frente al otro.
Aunque eran cuerpos distintos, sus corazones se reconocieron en el mismo instante en que sus ojos se encontraron.
Pero
la vida les concedió solo ese momento…
Un beso, nada más: un efímero y eterno instante de soledad,
para
que nunca olviden
que
seguirán unidos hasta el final de los tiempos.
Ese
día se encontraron,
y
ese mismo día se perdieron.
–Miguelan

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