Los deja vu, o la sensación de haber vivido ya un momento; siempre me han causado curiosidad, por lo inexplicable que son desde casi cualquier punto de vista.
Me parece fascinante que le ocurran a todo el mundo y que nadie sepa por
qué ni para qué. Les sucede tanto a los intelectuales como a las personas menos
instruidas, pero ninguno de ellos puede comprender su significado.
Me intriga profundamente el hecho de que, mientras experimentamos un déjà
vu, solo podamos sentir como vivido lo que está ocurriendo y no podamos prever
lo que sucederá en el próximo minuto; es como si viéramos una y otra vez una
misma película sin saber cuál es la escena que sigue.
Quizá los déjà vu son quizá como un relámpago en la oscuridad de una noche de
tormenta, como un destello en la negrura de nuestra ignorancia que, por un
momento, nos permite vislumbrar de manera vaga e inexplicable nuestro origen en
la eternidad, permitiéndonos sentir el tiempo de una forma no lineal, sino como
algo que coexiste de manera simultánea.
Siendo lo anterior una atrevida hipótesis, conviene preguntarnos:
¿Por qué no podemos predecir el siguiente cuadro?"
—Miguelan.

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