miércoles, 11 de marzo de 2026

LA POZA DE LAS ÁNIMAS

… Y más allá de los piñales, rodeado de jaraguá, entre aullidos de coyotes, emergía descuidado el peñón de las Ánimas; un montículo formado por incontables rocas, en las cuales se cogían como dedos las raíces de duros árboles impasibles al tiempo y los inviernos.

¡Peñón de víboras de cascabel, corales de anillos relucientes, colmenas rebosantes de miel y espadas de chupa-chupa!

Al pie de esa montaña de rocas vetustas hay un ojo de aguas diáfanas, cercado de bejucos, palos de carbón negro y libélulas multicolores. Manantial escondido para la mayoría de viandantes por el encanto de la maleza y los helechos, que gotean notas en un eterno xilófono que nunca se detiene, excepto en las noches de luna llena, cuando las ánimas llegan a bautizar sus penas en las aguas sacrales del monte.


—Miguelan (Memorias)

la poza de las animas san alejo copalillo


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