lunes, 29 de diciembre de 2025

ASESINO DISTANTE

 El bebé agitaba con desesperación sus bracitos y piernas.

No quería morir; luchaba con todas sus fuerzas, pero era tan pequeño… apenas había nacido seis meses antes.

Un sujeto delgado y ojeroso le cubría su cabecita con una almohada.

¡Lo estaba asfixiando!

Traté de ayudar al infante, pero no podía moverme; de algún modo, mi cuerpo estaba paralizado.

El niño dejó de moverse…

— ¡asesino! —le grité al sujeto con toda la rabia que pude, deseando poder moverme para deshacerlo con mis manos.

El individuo se giró lentamente hacia mí… lloraba.

Sus ojos estaban anegados en lágrimas y sus labios temblorosos solo alcanzaron a preguntarme:

— ¿Has leído sobre Adolfo… o los otros que nadie detuvo?

— ¡Por supuesto que he leído, maldito! —le grité—.

Sonrió con amargura y, ajustando una fecha muy distante en su reloj de pulsera, desapareció.

 

—Miguelan.


"Este texto es una ficción alegórica. No busca describir hechos reales, sino explorar los límites morales de la prevención del mal."



No hay comentarios:

Publicar un comentario