¿Qué cosa es un robot?
Es una máquina, programada para realizar determinadas operaciones de
manera autónoma.
(Definición encontrada en internet).
Un robot no tiene capacidad para hacer algo más allá de lo que su programador
insertó en su memoria virtual.
Un robot hace una y otra y otra vez lo mismo, sin salirse de su esquema.
No puede decidir qué quiere y qué no quiere hacer.
Hasta hoy, sabemos que no tiene la capacidad de tener emociones como el
odio, el amor y bla, bla, bla.
Bueno, no deseo cansarte profundizando más; creo que ya tienes la idea.
Pero comenzaste a leer porque en el título decía “Robots biológicos”.
Y quizás pensaste que iba a escribir sobre el futuro de la robótica;
espero no decepcionarte. En realidad, quiero hablarte sobre “animales”.
Después de ver muchísimos documentales sobre ellos, más la observación
personal, estoy casi seguro de que los animales ¡son robots biológicos!
Si te fijas bien, todos ellos siguen el mismo programa, sin mostrar la
menor señal de voluntad propia o uso racional.
Vienen a mi mente ahora una gran cantidad de especies, pero como buen
salvadoreño, <<para no aburrirte>>, tomaré un ave.
¿Cuál de todas?
¡Una chiltota!
Una chiltota siempre hará su nido de la misma manera.
Es posible que así lo haya hecho desde que la especie existe y así lo
hará mientras no se extinga.
¿Has visto sus nidos? Deberías; son una obra de arte de exquisita
ingeniería.
Pero nunca nadie le enseñó cómo construirlo; solo se puso a hacerlo y ya.
Luego viene otra chiltota y se pone a hacer su nido y le sale igual; ¡aunque
nunca se hayan visto en sus vidas! Pero si es un guardabarranco, su nido será
en la tierra, y otro torogoz igual que él, y así de manera repetitiva; es como
si nacieran programados para hacerlo de esa forma, como un distintivo
particular.
Cada especie de ave hace su nido de la misma forma, y ninguna tiene la
voluntad de fijarse en el nido de otra y pensar:
<<El nido de la chiltota me gusta, voy a copiarlo>>.
Pasa igual si examinamos las demás especies: el búfalo siempre come
hierba, el león siempre come búfalo y los zopilotes se alimentan de carroña.
El antílope no odia al león que se comió a su cría, y el león no siente
compasión por la madre que perdió a su cervatillo.
¡Todos siguen un programa particular!
¡Ninguno va más allá de su patrón!
No piensan, no deciden; son como ¡robots biológicos!
¿Programados por quién?
¿Programados para qué?
Pero no se les olvide que antes escribí: CASI ESTOY SEGURO.
¿Por qué casi?
Aunque no creo que puedan odiar o amar, he observado en todos los
animales una emoción humana: felicidad.
Bueno, quizás no tan humana… a fuerza de ser sincero, debo admitir que he
visto más animales que personas felices.
—Miguelan.






