miércoles, 11 de febrero de 2026

CUARENTENA DE AMOR

Encerrado en la prisión de mis dudas,

Recuerdo los días en que volaba libre como el viento;

Y no, no es la muerte que acecha con inmisericorde guadaña,

¡Es la oscuridad que me consume desde adentro,

Es la soledad y el silencio que marchitan mi corazón!

Busco respuestas en el grito angustioso que desgarra las entrañas

Arrastrándome yo mismo en la putrefacción regurgitante del egoísmo, en el cual todos señalamos a todos, apedreándonos unos a otros inmisericordes, sin conciencia… peor que animales.

Levanto mis ojos al cielo y grito ¿Dios estas ahí?

Silencio… no hay respuesta, Dios no está en el viento, Dios no está en el Fuego.

Dios está en ti, Dios está en mi…

¡Si, pero sepultado, Muerto!

Esperando la resurrección tras el terremoto que cimbra las entrañas del planeta.

Embalsamado con la hipocresía de las palabras y la doble cara de la conveniencia.

En la fría losa donde le pusieron después de vituperarle y crucificarle diciendo con cada golpe y flagelo

¡Dios mío cuanto te amo!

 

—Miguelan 2020



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